Inicio
8 de marzo: día de la mujer proletaria - 8 de març: dia de la dona proletària
(més avall en català)
La clase obrera sufre un ataque constante contra sus condiciones de vida y de trabajo. Estos ataques se ceban en determinados sectores de la clase obrera y especialmente en la mujer proletaria.
La clase obrera tiene la necesidad imperiosa de luchar por elevar los salarios más bajos y por eliminar las categorías peor pagadas, reclamando la igualación por arriba de las condiciones. Sin embargo, la “igualdad salarial” es una contradicción en términos. La existencia del salario es incompatible con ningún tipo de igualdad, no nos podemos engañar sobre este punto.
La desigualdad salarial es un hecho omnipresente: entre subcontratación y contratación directa, entre empresas con convenios por debajo del sector y empresas que aplican los del sector, entre contratos fijos y eventuales, entre distintos sectores, entre quienes tienen mayor antigüedad y quienes son recién contratados, entre quienes cobran pensión, salario o subsidio de paro, entre a quienes les reconocen la categoría y a quienes no, etc. La dominación del sistema capitalista descansa en última instancia en la competencia que se hace la clase obrera dentro de ella misma. Esta división pesa como una losa en el cuello de la clase obrera, hunde el salario y las condiciones de vida de la clase obrera.
Sólo se puede atacar la desigualdad salarial eliminando los convenios de empresa y los sectoriales así como las distintas categorías, eliminando la subcontratación y las ETTs, estableciendo la garantía de un puesto de trabajo o subsidio indefinido de paro (o pensión) de mínimo 1500€ netos y reduciendo la jornada sin reducción salarial a 30 horas.
Sin estas reivindicaciones la desigualdad salarial es inevitable y seguirá siendo un hecho consumado con todas sus consecuencias. Por esto, hablar de igualdad salarial sin plantear esta tabla reivindicativa es hipocresía interesada y significa mantener la base de la desigualdad contra la que se dice luchar.
Se puede objetar que es muy difícil, y lo es. Pero al mismo tiempo, esta plataforma reivindicativa es la única que puede unir en una sola lucha una fuerza de tal magnitud que pueda imponer su objetivo, es decir, unir en una sola lucha a toda la clase obrera. Mujeres, hombres, jóvenes, pensionistas, inmigrantes, parados, etc. toda la clase obrera está interesada en unificar su lucha en esta tabla reivindicativa. Por difícil que sea, es el único camino real.
¿Qué razón hay para no defender esta plataforma que aglutinaría a la totalidad de la clase obrera? Unas organizaciones viven de negociar los más de 5.000 convenios por separado y de mantener esta camisa de fuerza que nos condena a pelear por separado. Otras organizaciones viven de recibir subvenciones por mantener dividida a la clase obrera en distintas parcelas. Es pública y notoria la apuesta a nivel mundial por parte del sistema capitalista por promocionar y ahondar esta división a través de todo su aparato de propaganda mediática e institucional. No sentimos ninguna simpatía por las propuestas engañosas y efectistas de acabar con un aspecto de la desigualdad salarial dejando en pie su base y la misma desigualdad salarial que emana de categorías, convenios, subcontrataciones, antigüedades, etc.
Cuando despiden a una compañera por estar embarazada, es un ataque al conjunto de la clase obrera. Cuando acosan a una compañera en el trabajo, es un ataque al conjunto de la clase obrera. Cuando las compañeras que trabajan en domicilio particular no tienen paro, es un ataque al conjunto de la clase obrera. Cuando prohíben el aborto, es un ataque al conjunto de la clase obrera. Cuando obligan a trabajar enferma a una compañera, es un ataque al conjunto de la clase obrera. Si a una compañera le pagan menos por ser mujer o le impiden el acceso a determinadas funciones, también es un ataque al conjunto de la clase obrera. Estos ataques exigen una respuesta unitaria y sólo considerándolos como atentados contra el conjunto de la clase obrera obtendrán la respuesta contundente que requieren.
El sindicalismo de clase es incompatible con el sexismo, incompatible con la violencia hacia nuestras compañeras y compañeros venga de quien venga, incompatible con el acoso en cualquier ámbito. En SUT hemos reaccionado y reaccionaremos contra este tipo de actuaciones, tanto cuando el agresor ha sido un hombre como cuando ha sido una mujer.
La organización y desarrollo de la lucha de la clase obrera exige que dispongamos del tiempo para poder participar en ella y para ello es imprescindible un completo compañerismo también en las tareas domésticas y el apoyo a nuestras compañeras y compañeros cuando están en una huelga o participando de la vida del sindicato, cortando de raíz reproches y chantajes emocionales. Podemos y debemos romper hoy el cerco del aislamiento del ámbito doméstico, en el que se concentran todas las impotencias y frustraciones de esta sociedad, tendiendo a una vida colectiva que, en la sociedad actual y mientras perdure la propiedad privada, sólo puede manifestarse en un ambiente de lucha de clase.
La única fuerza de nuestra clase es mostrarse como un bloque granítico y por esto hemos rechazado siempre cualquier segregación de la clase obrera ya sea por cuestiones de lengua, raza, edad, sexo, sector, categoría, etc. y seguiremos rechazándola. Igual que rechazamos cualquier excusa que sirva para asimilarnos o identificarnos a las clases propietarias: pequeña, mediana y gran burguesía. Rechazamos cualquier solidaridad con la competición de los distintos sectores de la burguesía para ocupar puestos de dirección y de poder dentro del capitalismo, en cualquiera de sus manifestaciones.
Finalmente, la convocatoria de una huelga de sólo los miembros de la clase obrera de un sexo realizada por el movimiento feminista es intrínseca y obviamente sexista, es la antítesis del sindicalismo de clase. Ni nosotras podemos exigir que nuestros compañeros hagan de esquiroles ni nosotros podemos hacer de esquiroles de nuestras compañeras. Por esto, las mujeres y hombres de Solidaridad y Unidad de los Trabajadores (SUT) haremos huelga el 8 de marzo, para reclamar:
-
· Salario mínimo, pensión y subsidio de paro de 1.500€ netos.
· Puesto de trabajo o subsidio indefinido de paro.
· ¡A igual trabajo, igual salario! Iguales condiciones sociales y salariales.
· Subsidio de paro también para las compañeras contratadas en casa de particulares.
· Permiso igual para ambos progenitores por motivo de nacimiento o adopción.
· Mantenimiento del salario íntegro en caso de reducción de jornada por cuidado.
· 100% del salario desde el primer día de incapacidad temporal (baja).
· Aborto libre y gratuito para las mujeres de la clase obrera. En los centros con mejor tecnología, métodos menos perjudiciales, en las mejores condiciones de higiene y sin lista de espera.
· Eliminación de las ETTs y subcontratas: todos a fijos en la empresa principal.
· Eliminación de la división en sectores y categorías.
· Reducción de jornada a 30 horas, sin reducción salarial.
· Jubilación a los 55 años con el 100% del salario.
¡Por la extensión de la lucha a todos los centros, empresas, sectores!
¡Por la abolición del trabajo asalariado!
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
La classe obrera pateix un atac constant contra les seves condicions de vida i de treball. Aquests atacs s'acarnissen contra determinats sectors de la classe obrera i especialment contra la dona proletària.
La classe obrera té la necessitat imperiosa de lluitar per elevar els salaris més baixos i per eliminar les categories pitjor pagades, reclamant la igualació per dalt de les condicions. No obstant això, la "igualtat salarial" és una contradicció en termes. L'existència del salari és incompatible amb cap tipus d'igualtat, no ens podem enganyar sobre aquest punt.
La desigualtat salarial és un fet omnipresent: entre subcontractació i contractació directa, entre empreses amb convenis per sota del sector i empreses que apliquen els del sector, entre contractes fixos i eventuals, entre diferents sectors, entre qui té més antiguitat i qui és acabat de contractar, entre qui cobra pensió, salari o subsidi d’atur, entre a qui li reconeixen la categoria i a qui no, etc. La dominació del sistema capitalista descansa en última instància en la competència que es fa la classe obrera dins d'ella mateixa. Aquesta divisió pesa com una llosa al coll de la classe obrera, enfonsa el salari i les condicions de vida de la classe obrera.
Només es pot atacar la desigualtat salarial eliminant els convenis d'empresa i els sectorials així com les diferents categories, eliminant la subcontractació i les ETTs, establint la garantia d'un lloc de treball o subsidi indefinit d'atur (o pensió) de mínim 1500 € nets i reduint la jornada sense reducció salarial a 30 hores.
Sense aquestes reivindicacions la desigualtat salarial és inevitable i seguirà sent un fet consumat amb totes les seves conseqüències. Per això, parlar d'igualtat salarial sense plantejar aquesta taula reivindicativa és hipocresia interessada i significa mantenir la base de la desigualtat contra la qual es diu lluitar.
Es pot objectar que és molt difícil, i ho és. Però al mateix temps, aquesta plataforma reivindicativa és l'única que pot unir en una sola lluita una força de tal magnitud que pugui imposar el seu objectiu, és a dir, unir en una sola lluita a tota la classe obrera. Dones, homes, joves, pensionistes, immigrants, aturats, etc. tota la classe obrera està interessada en unificar la seva lluita en aquesta taula reivindicativa. Per difícil que sigui, és l'únic camí real.
Quina raó hi ha per no defensar aquesta plataforma que aglutinaria a la totalitat de la classe obrera? Unes organitzacions viuen de negociar els més de 5.000 convenis per separat i de mantenir aquesta camisa de força que ens condemna a lluitar per separat. Altres organitzacions viuen de rebre subvencions per mantenir dividida a la classe obrera en diferents parcel·les. És pública i notòria l'aposta a nivell mundial per part del sistema capitalista per promocionar i aprofundir aquesta divisió a través de tot el seu aparell de propaganda mediàtica i institucional. No sentim cap simpatia per les propostes enganyoses i efectistes d'acabar amb un aspecte de la desigualtat salarial deixant en peu la seva base i la mateixa desigualtat salarial que emana de categories, convenis, subcontractacions, antiguitats, etc.
Quan acomiaden una companya per estar embarassada, és un atac contra el conjunt de la classe obrera. Quan assetgen una companya a la feina, és un atac contra el conjunt de la classe obrera. Quan les companyes que treballen en domicilis particulars no tenen atur, és un atac contra el conjunt de la classe obrera. Quan prohibeixen l'avortament, és un atac contra el conjunt de la classe obrera. Quan obliguen a treballar malalta a una companya, és un atac contra el conjunt de la classe obrera. Si a una companya li paguen menys per ser dona o li impedeixen l'accés a determinades funcions, també és un atac contra el conjunt de la classe obrera. Aquests atacs exigeixen una resposta unitària i només considerant-los com atemptats contra el conjunt de la classe obrera obtindran la resposta contundent que requereixen.
El sindicalisme de classe és incompatible amb el sexisme, incompatible amb la violència cap a les nostres companyes i companys vingui de qui vingui, incompatible amb l'assetjament en qualsevol àmbit. Al SUT hem reaccionat i reaccionarem contra aquest tipus d'actuacions, tant quan l'agressor ha estat un home com quan ha estat una dona.
L'organització i desenvolupament de la lluita de la classe obrera exigeix que disposem del temps per poder participar-hi i per a això és imprescindible un complet companyerisme també en les tasques domèstiques i el suport a les nostres companyes i companys quan estan en una vaga o participant de la vida del sindicat, tallant d'arrel retrets i xantatges emocionals. Podem trencar i hem de trencar avui el mur de l'aïllament de l'àmbit domèstic, en el qual es concentren totes les impotències i frustracions d'aquesta societat, tendint a una vida col·lectiva que, en la societat actual i mentre perduri la propietat privada, només pot manifestar-se en un ambient de lluita de classe.
L'única força de la nostra classe és mostrar-se com un bloc granític i per això hem rebutjat sempre qualsevol segregació de la classe obrera ja sigui per qüestions de llengua, raça, edat, sexe, sector, categoria, etc. i seguirem rebutjant-la. Igual que rebutgem qualsevol excusa que serveixi per assimilar-nos o identificar-nos a les classes propietàries: petita, mitjana i gran burgesia. Rebutgem qualsevol solidaritat amb la competició dels diferents sectors de la burgesia per ocupar llocs de direcció i de poder dins el capitalisme, en qualsevol de les seves manifestacions.
Finalment, la convocatòria d'una vaga de només els membres de la classe obrera d'un sexe realitzada pel moviment feminista és intrínseca i òbviament sexista, és l'antítesi del sindicalisme de classe. Ni unes podem exigir que els nostres companys facin d'esquirols ni els altres podem fer d'esquirols de les nostres companyes. Per això, les dones i homes de Solidaritat i Unitat dels Treballadors (SUT) farem vaga el 8 de març, per reclamar:
· Salari mínim, pensió i subsidi d'atur de 1.500€ nets.
· Lloc de treball o subsidi indefinit d'atur.
· A igual treball, igual salari! Iguals condicions socials i salarials.
· Subsidi d'atur també per a les companyes contractades a casa de particulars.
· Permís igual per a tots dos progenitors per motiu de naixement o adopció.
· Manteniment del salari íntegre en cas de reducció de jornada per cures.
· 100% del salari des del primer dia d'incapacitat temporal (baixa).
· Avortament lliure i gratuït per a les dones de la classe obrera. En els centres amb millor tecnologia, mètodes menys perjudicials, en les millors condicions d'higiene i sense llista d'espera.
· Eliminació de les ETT i subcontractes: tots a fixos a l'empresa principal.
· Eliminació de la divisió en sectors i categories.
· Reducció de jornada a 30 hores, sense reducció salarial.
· Jubilació als 55 anys amb el 100% del salari.
Per l'extensió de la lluita a tots els centres, empreses, sectors!
Per l'abolició del treball assalariat!
PER L’INTERNACIONALISME PROLETARI! / ¡POR EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!
(más abajo en castellano)
L’actual confrontació de part de la burgesia catalana (la mateixa que ha estat governant els últims 30 anys) amb part de la burgesia espanyola té com a innegable motivació per ambdues parts la crisi de sobreproducció, la concentració bancària i la desaparició de les caixes (i del clientelisme associat), la lluita entre la petita burgesia i les grans superfícies, l’empetitiment del pastís de la corrupció que impedeix que tots segueixin robant amb les dues mans, etc. És a dir, assistim a la lluita pel repartiment del fruit de l’explotació de la classe obrera entre els que se l’han estat repartint fins ara.
El nacionalisme, ja sigui en el format de la defensa de la unitat de l'Estat espanyol o per la creació d'un Estat català, dóna a aquesta petita i mitjana burgesia una "missió" que encobreix els seus objectius de supervivència com a explotadors a petita escala i que dota les seves limitades motivacions materials d'una aurèola mística i transcendental. Per la classe obrera el nacionalisme és un verí que ens enfronta els uns als altres i ens deixa desarmats davant dels nostres explotadors.
Allà on anem, els obrers som estrangers, tant si ens movem d’on hem nascut com si no. Els únics drets reals reconeguts per l’Estat burgès es reconeixen a la burgesia o, millor dit, a les empreses i a la competitivitat de l’economia nacional. Els treballadors en el capitalisme només tenim dret a ser explotats, com constatem cada dia als centres de treball, amb el paper de l’Estat en les vagues (policia, inspecció, jutjats, etc.). La identitat nacional és la morfina que s’injecta a la classe obrera per mantenir-la lligada al jou de l’empresa i de l’economia nacional. La unitat nacional és la tomba de la classe obrera, és el desarmament ideològic dels assalariats i la seva entrega lligats de peus i de mans a la classe explotadora. La burgesia en treu un altre rèdit tangible: la divisió entre els treballadors de diferents orígens racials o geogràfics, la competència entre els nostres germans de classe i nosaltres que enforteix la seva dominació de classe.
La inflamació nacionalista polaritza la societat en dos bàndols interclassistes, en dos bàndols dirigits per cada burgesia que amb aquest mecanisme asfixia la lluita de classe. El nacionalisme d'uns llença als altres en mans del nacionalisme de l'altra burgesia, i viceversa. Un nacionalisme alimenta l'altre i troba en ell la justificació de la pròpia seva afirmació.
En tota aquesta borratxera només hi ha un perdedor: la classe obrera arrossegada pel remolí del nacionalisme de torn.
El motiu de tot plegat és la crisi i, per tant, la conseqüència és que la mateixa crisi obligarà a la burgesia d'un i altre bàndol a intensificar l'explotació de la classe obrera, prèviament narcotitzada i sotmesa als propis explotadors.
Després, uns i altres ens exigiran que ens apretem el cinturó, qualsevol dissidència i qualsevol reivindicació obrera serà acusada de quintacolumnisme, de fer el joc a l'altre bàndol.
L'única alternativa per la classe obrera és la nostra organització independent contra totes les fraccions de la burgesia. No podem permetre en cap moment que ens arrosseguin a defensar-ne una en particular sota cap pretext. Només ficant al mateix sac a la burgesia catalana i espanyola i oposant-nos al mateix temps als seus respectius nacionalismes podrem sortir d'aquest joc pervers on sempre acabem pagant els treballadors.
Només hi ha dues sortides a la crisi: la burgesa i la proletària. La sortida burgesa a la crisi és el nacionalisme i la guerra. La sortida proletària a la crisi és la represa de la lluita de classe i la revolució social.
Cridem a la classe obrera a no deixar-se arrossegar per cap dels dos remolins nacionalistes, a fer un bloc de classe contra la patronal sigui quina sigui.
Organitzem i estenem la solidaritat de classe, només així podrem intentar defensar-nos de l’explotació a la que ens sotmeten empreses públiques i privades.
Per tot això, la consigna del sindicalisme de classe a Catalunya i a la resta de l’Estat espanyol només pot ser l’internacionalisme proletari:
· cap concessió al nacionalisme (ni espanyol, ni català, ni cap altre).
· cap solidaritat amb els nostres propis explotadors.
· no aturar sinó alimentar la lluita de classe contra la burgesia sigui espanyola o catalana.
· estendre la lluita a totes les empreses, sectors i estats.
· preparar les bases que en un moment donat permetin la lluita per l’abolició de l’esclavitud del treball assalariat.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
La actual confrontación de parte de la burguesía catalana (la misma que ha estado gobernando los últimos 30 años) con parte de la burguesía española tiene como innegable motivación por ambas partes la crisis de sobreproducción, la concentración bancaria y la desaparición de las cajas (y del clientelismo asociado), la lucha entre la pequeña burguesía y las grandes superficies, el empequeñecimiento del pastel de la corrupción que impide que todos sigan robando con las dos manos, etc. Es decir, asistimos a la lucha por el reparto del fruto de la explotación de la clase obrera entre los que se la han estado repartiendo hasta ahora.
El nacionalismo, ya sea en el formato de la defensa de la unidad de España o por la creación de un Estado catalán, da a esta pequeña y mediana burguesía una "misión" que encubre sus objetivos de supervivencia como explotadores a pequeña escala y que dota sus limitadas motivaciones materiales de una aureola mística y trascendental. Para la clase obrera el nacionalismo es un veneno que nos enfrenta unos a otros y nos deja desarmados ante nuestros explotadores.
Allí donde vamos, los obreros somos extranjeros, tanto si nos movemos de donde hemos nacido como si no. Los únicos derechos reales reconocidos por el Estado burgués se reconocen a la burguesía o, mejor dicho, a las empresas y la competitividad de la economía nacional. Los trabajadores en el capitalismo sólo tenemos derecho a ser explotados, como constatamos cada día en los centros de trabajo, con el papel del Estado en las huelgas (policía, inspección, juzgados, etc.). La identidad nacional es la morfina que se inyecta a la clase obrera para mantenerla atada al yugo de la empresa y de la economía nacional. La unidad nacional es la tumba de la clase obrera, es el desarme ideológico de los asalariados y su entrega atados de pies y manos a la clase explotadora. La burguesía saca otro rédito tangible de ello: la división entre los trabajadores de diferentes orígenes raciales o geográficos, la competencia entre nuestros hermanos de clase y nosotros que fortalece su dominación de clase.
La inflamación nacionalista polariza la sociedad en dos bandos interclasistas, en dos bandos dirigidos por cada burguesía que con este mecanismo asfixia la lucha de clase. El nacionalismo de unos echa a los otros en manos del nacionalismo de la otra burguesía, y viceversa. Un nacionalismo alimenta al otro y encuentra en él la justificación de su propia afirmación.
En toda esta borrachera sólo hay un perdedor: la clase obrera arrastrada por el torbellino del nacionalismo de turno
El motivo de todo esto es la crisis y, por tanto, la consecuencia es que la misma crisis obligará a la burguesía de uno y otro bando a intensificar la explotación de la clase obrera, previamente narcotizada y sometida a los propios explotadores.
Después, unos y otros nos exigirán que nos apretamos el cinturón, cualquier disidencia y cualquier reivindicación obrera será acusada de quintacolumnismo, de hacer el juego al otro bando.
La única alternativa para la clase obrera es nuestra organización independiente contra todas las fracciones de la burguesía. No podemos permitir en ningún momento que nos arrastren a defender a una en particular bajo ningún pretexto. Sólo metiendo en el mismo saco a la burguesía catalana y española y oponiéndonos al mismo tiempo a sus respectivos nacionalismos podremos salir de este juego perverso donde siempre acabamos pagando los trabajadores.
Sólo hay dos salidas a la crisis: la burguesa y la proletaria. La salida burguesa a la crisis es el nacionalismo y la guerra. La salida proletaria a la crisis es la reanudación de la lucha de clase y la revolución social.
Llamamos a la clase obrera a no dejarse arrastrar por ninguno de los dos torbellinos nacionalistas, a hacer un bloque de clase contra la patronal sea cual sea.
Organicemos y extendamos la solidaridad de clase, sólo así podremos intentar defendernos de la explotación a la que nos someten empresas públicas y privadas.
Por todo ello, la consigna del sindicalismo de clase en Cataluña y en el resto del Estado español sólo puede ser el internacionalismo proletario:
· ninguna concesión al nacionalismo (ni español, ni catalán, ni ningún otro).
· ninguna solidaridad con nuestros propios explotadores.
· no detener sino alimentar la lucha de clase contra la burguesía sea española o catalana.
· extender la lucha a todas las empresas, sectores y estados.
· preparar las bases que en un momento dado permitan la lucha por la abolición de la esclavitud del trabajo asalariado.
Posicionament en relació a la convocatòria del 3 d'octubre / Posicionamiento en relación a la convocatòria del 3 de octubre
(más abajo en castellano)
Algunes organitzacions han convocat una aturada per demà dia 3 d’octubre. Aquesta convocatòria va ser iniciada per CGT, IAC, I-CSC, COS, CNT encara que l’ANC, Òmnium Cultural i ERC, entre altres, van participar també en les reunions de decisió inicial d’aquesta convocatòria. Finalment, aquesta convocatòria està recolzada i convocada també per l’anomenada Taula per la Democràcia (Assemblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural, PIMEC, CECOT, FAPAC, Unió de Pagesos, CCOO, UGT).
És a dir, ens trobem davant d’un tancament patronal (un lockout), la convocatòria del qual està realitzada a través dels mitjans oficials de comunicació de la Patronal catalana i amb l’aval del Govern de la Generalitat (que, encara que sigui obvi recordarem que és el patró de tots els funcionaris, personal laboral i subcontractat).
Evidentment, és molt més còmode per la patronal fer un lockout sense ni tan sols haver de pagar els salaris i servint-se dels seus propis explotats per la mobilització. Aquesta ha estat la funció objectiva dels sindicats suposadament “alternatius” que han realitzat el moviment necessari per tal que aquests sectors de la patronal puguin mobilitzar els seus explotats en la seva lluita contra altres sectors de la patronal.
L’actuació policial que hem vist recentment és la veritable cara de l’Estat burgès. Condemnem la violència i la repressió d’aquest Estat, que no és diferent de la que realitzen arreu de l’Estat espanyol i del món contra els treballadors tots i cada un dels cossos repressius de l’Estat: Mossos d’Esquadra, Policia Nacional, Ertzaintza, Guardia Civil, etc. L’Estat democràtic és una màquina repressiva que assegura l’explotació dels treballadors: demanar més democràcia és demanar més repressió i més explotació.
El contingut real d’aquesta “aturada nacional” no és, però, “contra la brutalitat policial”. Els qui la recolzen i convoquen han estat els responsables de la repressió policial a Catalunya i ho pretenen seguir sent. També són els qui organitzen la persecució dels treballadors als centres de treball, són els que no ens cotitzen les hores, ens fan anar a treballar malalts, i ens acomiaden quan protestem.
La unitat nacional és la tomba de la classe obrera, és el desarmament ideològic dels assalariats i la seva entrega lligats de peus i de mans a la classe explotadora.
La participació de treballadors i empresaris en el mateix òrgan és l’essència del Sindicat Vertical franquista i això és el que s’està proposant de facto en la convocatòria de demà. La convocatòria d’aturades per donar suport a un sector de la burgesia és completament incompatible amb el sindicalisme de classe. Una aturada convocada per la Patronal no és una vaga, és un lockout patronal.
Davant d’aquesta situació, el sindicat Solidaritat i Unitat dels Treballadors (SUT) no secunda les aturades convocades per la Patronal i demés organitzacions, sense perjudici de la decisió que prengui cada afiliat.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Algunas organizaciones han convocado un paro para mañana día 3 de octubre. Esta convocatoria fue iniciada por CGT, IAC, I-CSC, COS, CNT aunque lal ANC, Òmnium Cultural y ERC, entre otros, participaron también en las reuniones de decisión inicial de esta convocatoria. Finalmente, esta convocatoria está apoyada y convocada también por la llamada Mesa por la Democracia (Asamblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural, PIMEC, CECOT, FAPAC, Unió de Pagesos, CCOO, UGT).
Es decir, nos encontramos ante un cierre patronal (un lockout), cuya convocatoria está realizada a través de los medios oficiales de comunicación de la Patronal catalana y con el aval del Gobierno de la Generalitat (que, aunque sea obvio recordaremos que es el patrón de la mayoría de los funcionarios, personal laboral y subcontratado).
Evidentemente, es mucho más cómodo para la patronal hacer un lockout sin ni siquiera tener que pagar los salarios y sirviéndose de sus propios explotados por la movilización. Esta ha sido la función objetiva de los sindicatos supuestamente "alternativos" que han realizado el movimiento necesario para que estos sectores de la patronal puedan movilizar sus explotados en su lucha contra otros sectores de la patronal.
La actuación policial que hemos visto recientemente es la verdadera cara del Estado burgués. Condenamos la violencia y la represión de este Estado, que no es diferente de la que realizan en todo el Estado español y del mundo contra los trabajadores todos y cada uno de los cuerpos represivos del Estado: Mossos d’Esquadra, Policía Nacional, Ertzaintza, Guardia Civil, etc. El Estado democrático es una máquina represiva que asegura la explotación de los trabajadores: pedir más democracia es pedir más represión y más explotación.
El contenido real de este "paro nacional" no es, pero, "contra la brutalidad policial". Quienes lo apoyan y convocan han sido los responsables de la represión policial en Cataluña y lo pretenden seguir siendo. También son los que organizan la persecución de los trabajadores en los centros de trabajo, son los que no nos cotizan las horas, nos hacen ir a trabajar enfermos, y nos despiden cuando protestamos.
La unidad nacional es la tumba de la clase obrera, es el desarme ideológico de los asalariados y su entrega atados de pies y manos a la clase explotadora.
La participación de trabajadores y empresarios en el mismo órgano es la esencia del Sindicato Vertical franquista y eso es lo que se está proponiendo de facto en la convocatoria de mañana. La convocatoria de paros para apoyar un sector de la burguesía es completamente incompatible con el sindicalismo de clase. Un paro convocado por la Patronal no es una huelga, es un lockout patronal.
Ante esta situación, el sindicato Solidaridad y Unidad de los Trabajadores (SUT) no secunda los paros convocados por la Patronal y demás organizaciones, sin perjuicio de la decisión que tome cada afiliado.
LOS OBREROS EN TODOS LOS PAÍSES ¡SOMOS EXTRANJEROS! / ELS OBRERS A TOTS ELS PAÏSOS SOM ESTRANGERS!
(més avall en català)
¿Qué es la "nación"? La burguesía necesita unificar un determinado territorio bajo la misma ley, los mismos pesos, las mismas medidas y la misma lengua, creando el mercado nacional en el que prosperan las empresas capitalistas en base a la explotación de la clase obrera, convenientemente arrancada de sus anteriores condiciones de existencia. Este resultado crudamente económico, la burguesía se lo representa místicamente como "nación" por motivos obvios de dominación social. A partir de entonces, la burguesía es una clase reaccionaria que perpetúa un (el último) sistema de explotación y dominación de clase, sistema que no puede aportar nada más a la humanidad que crisis, guerras y destrucción.
¿Qué es la "identidad nacional"? Para los empresarios, la clase de los capitalistas, el mundo representa un gran pastel, su "mercado", y dependiendo de la fuerza que sean capaces de ejercer conseguirán ser poseedores de una porción más grande o más pequeña del mismo. Por ello, la burguesía con intereses comunes se organiza para poder hacer frente a quien representa su competencia y así aumentar su posición de fuerza en tal o cual lugar. El mercado nacional, el envoltorio místico del cual es la nación, se le aparece como su espacio particular, donde crecer, desarrollarse y, si puede, desde donde proyectarse hacia nuevos mercados. La identidad nacional no es más que la fusión de las diferentes clases sociales y la sumisión de este cuerpo fusionado a los intereses exclusivos de la burguesía, camuflados siempre como "interés nacional". Pero en realidad esta identidad nacional, el nacionalismo, representa tan sólo un interés circunstancial para la burguesía, ya que todo empresario aspira a crecer, lo que implica a la larga superar los límites y estrecheces nacionales y regionales. Y cuando conviene se vuelven nacionalistas andorranos, suizos o de las Islas Caimán. Esta realidad está ante los ojos de todos: los empresarios van allí donde pueden extraer una mayor plusvalía al obrero, sin importar el país o región de que se trate, ya que en el corazón de todo pequeño burgués laten las ansias expansionistas de un imperialista potencial. Además, todos los patriotas están dispuestos a venderse la patria al mejor postor (EEUU, Rusia, UE, China, etc.) convirtiéndose en peones de uno u otro estado imperialista en el tablero del imperialismo mundial: Ucrania, Georgia, Libia, Irak, Siria, ex-Yugoslavia, etc.
¿Y para el obrero qué es la "identidad nacional"? El obrero nace aparentemente "libre" bajo la sociedad capitalista, pero sin trabajo no hay salario, y sin salario no hay plato de sopa sobre la mesa en el hogar del obrero, así que esta supuesta "libertad" no es más que la obligación de ir allí donde encuentre trabajo como esclavo moderno, como trabajador asalariado y, por lo tanto, se ve forzado a emigrar. Allí donde vaya el obrero es extranjero, incluso si no se mueve de donde ha nacido. Los únicos derechos reales reconocidos por el Estado burgués se reconocen a la burguesía o, mejor dicho, a las empresas y la competitividad de la economía nacional. Los trabajadores en el capitalismo sólo tenemos derecho a ser explotados, como constatamos cada día en los centros de trabajo, con el papel del Estado en las huelgas (policía, inspección, juzgados, etc). La identidad nacional es la morfina que se inyecta a la clase obrera para mantenerla atada al yugo de la empresa y de la economía nacional. La burguesía saca otro rédito tangible: la división entre los trabajadores de diferentes orígenes raciales o geográficos, la competencia entre nuestros hermanos de clase y nosotros que fortalece su dominación de clase. La unidad nacional es la tumba de la clase obrera, es el desarme ideológico de los asalariados y su entrega atados de pies y manos a la clase explotadora.
Por otra parte, el sistema capitalista se asienta sobre un enorme barril de pólvora que constituye la anarquía de la producción mercantil, con sus crisis de sobreproducción. Con la crisis, cada fracción de la burguesía necesita redoblar los esfuerzos para arrancar una parte del mercado mundial que se ve saturado y desbordado de mercancías invendibles. Esto implica la acentuación de la guerra comercial y su transformación en guerra militar. El nacionalismo se presenta entonces como el estupefaciente perfecto que permite arrastrar a la clase obrera de los centros de trabajo - donde es explotada – a los campos de batalla para la matanza de otros trabajadores en beneficio de la propia burguesía. La independencia que necesitamos los trabajadores es la independencia política y organizativa de la clase obrera en relación con la pequeña, mediana y gran burguesía ya sea española o catalana.
La actual confrontación de parte de la burguesía catalana (la misma que ha estado gobernando los últimos 30 años) con parte de la burguesía española tiene como innegable motivación por ambas partes la crisis de sobreproducción, la concentración bancaria y la desaparición de las cajas (y del clientelismo asociado), la lucha entre la pequeña burguesía y las grandes superficies, el empequeñecimiento del pastel de la corrupción que impide que todos sigan robando con las dos manos, etc. Es decir, asistimos a la lucha por el reparto del fruto de la explotación de la clase obrera entre los que se lo han estado repartiendo hasta ahora.
En esta confrontación entre bandidos por el reparto del botín, la clase obrera no tiene nada que ganar. El Estado que la burguesía catalana quiere fundar - como demuestra la "ley de transitoriedad" - está tan basado en la propiedad privada, en la explotación del trabajo asalariado y el régimen mercantil y de empresa como el actual y podrido Estado español y la actual y podrida UE. Al día siguiente del 1-O, tanto si estamos bajo un Estado español como catalán, la clase obrera seguirá estando explotada, los derechos recogidos en las leyes serán papel mojado para los asalariados, el plusvalor arrancado a la clase obrera será la única fuente de ganancia, el Estado será el arma de clase de la burguesía, etc. Es decir, los trabajadores seremos tan extranjeros como lo somos ahora, como lo son nuestros hermanos de clase en todo el mundo.
Ante esto la consigna del sindicalismo de clase en Cataluña y en el resto del Estado español sólo puede ser el internacionalismo proletario: ninguna concesión al nacionalismo (ni español, ni catalán, ni ningún otro), ninguna solidaridad con nuestros propios explotadores, no parar sino alimentar la lucha de clase contra la propia burguesía sea española o catalana, extender la lucha a todas las empresas, sectores y estados, preparar las bases que en un momento dado permitan la lucha por la abolición de la esclavitud del trabajo asalariado.
CONTRA LA VORÁGINE NACIONALISTA DE UNOS Y OTROS: ¡INTERNACIONALISMO PROLETARIO!
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Què és la “nació”? La burgesia necessita unificar un determinat territori sota la mateixa llei, els mateixos pesos, les mateixes mesures i la mateixa llengua, creant el MERCAT NACIONAL en el qual prosperen les empreses capitalistes sobre la base de l’explotació de la classe obrera convenientment arrancada de les seves anteriors condicions d’existència. Aquest resultat cruament econòmic, la burgesia se’l representa místicament com a “nació” per motius obvis de dominació social. A partir de llavors, la burgesia és una classe reaccionària que perpetua un (l’últim) sistema d’explotació i dominació de classe, sistema que no pot aportar res més a la humanitat que crisis, guerres i destrucció.
Què és la “identitat nacional”? Pels empresaris, la classe dels capitalistes, el món representa un gran pastís, el seu "mercat", i dependrà de la força que siguin capaços d'exercir que aconsegueixin ser posseïdors d'una porció més gran o més petita d'aquest. Per això, la burgesia amb interessos comuns s'organitza per poder plantar cara a qui representa la seva competència i així augmentar la seva posició de força en tal o qual lloc. El mercat nacional, l’embolcall místic del qual és la nació, se li apareix com el seu espai particular, on créixer, desenvolupar-se i si pot, des d'on projectar-se cap a nous mercats. La identitat nacional no és res més que la fusió de les diferents classes socials i la submissió d'aquest cos fusionat als interessos exclusius de la burgesia, camuflats sempre com "interès nacional". Però en realitataquesta identitat nacional, el nacionalisme, representa tan sols un interès circumstancial per a la burgesia, ja que tot empresari aspira a créixer, i això implica a la llarga superar els límits i estretors nacionals i regionals. I quan convé es tornen nacionalistes andorrans, suïssos o de les Illes Caiman. Aquesta realitat està davant dels ulls de tothom: els empresaris van allà on poden extreure una major plusvàlua a l'obrer, sense importar el país o regió de què es tracti, ja que en el cor de tot petit burgès bateguen les ànsies expansionistes d’un imperialista potencial. A més, tots els patriotes estan disposats a vendre’s la pàtria al millor postor (EEUU, Rússia, UE, Xina, etc.) convertint-se en peons d’un o altre estat imperialista en el tauler de l’imperialisme mundial: Ucraïna, Geòrgia, Líbia, Iraq, Síria, ex-Iugoslàvia, etc.
I per l’obrer què és la “identitat nacional”? L'obrer neix aparentment "lliure" sota la societat capitalista, però sense treballar no hi ha salari, i sense salari no hi ha el plat de sopa damunt la taula a la llar de l'obrer, així que aquesta suposada "llibertat" no és més que l’obligació d'anar allà on trobi feina com a esclau modern, com a treballador assalariat i, per tant es veu forçat a emigrar. Allà on vagi l’obrer és estranger, fins i tot si no es mou d’on ha nascut. Els únics drets reals reconeguts per l’Estat burgès es reconeixen a la burgesia o, millor dit, a les empreses i a la competitivitat de l’economia nacional. Els treballadors en el capitalisme només tenim dret a ser explotats, com constatem cada dia als centres de treball, amb el paper de l’Estat en les vagues (policia, inspecció, jutjats, etc). La identitat nacional és la morfina que s’injecta a la classe obrera per mantenir-la lligada al jou de l’empresa i de l’economia nacional. La unitat nacional és la tomba de la classe obrera, és el desarmament ideològic dels assalariats i la seva entrega lligats de peus i de mans a la classe explotadora. La burgesia en treu un altre rèdit tangible: la divisió entre els treballadors de diferents orígens racials o geogràfics, la competència entre els nostres germans de classe i nosaltres que enforteix la seva dominació de classe.
D'altra banda, el sistema capitalista s'asseu sobre un enorme barril de pólvora que constitueix l'anarquia de la producció mercantil, amb les seves crisis de sobreproducció. Amb la crisi, cada fracció de la burgesia necessita redoblar els esforços per tal d’arrancar una part del mercat mundial que es veu saturat i desbordat de mercaderies invendibles. Això implica l’accentuació de la guerra comercial i la seva transformació en guerra militar. El nacionalisme es presenta llavors com l’estupefaent perfecte que permet arrossegar la classe obrera dels centres de treball - on és explotada - als camps de batalla per la matança d’altres treballadors en benefici de la pròpia burgesia. La independència que necessitem els treballadors és la independència política i organitzativa de la classe obrera en relació a la petita, mitjana i gran burgesia, ja sigui espanyola o catalana.
L’actual confrontació de part la burgesia catalana (la mateixa que ha estat governant els últims 30 anys) amb part de la burgesia espanyola té com a innegable motivació per ambdues parts la crisi de sobreproducció, la concentració bancària i la desaparició de les caixes (i del clientelisme associat), la lluita entre la petita burgesia i les grans superfícies, l’empetitiment del pastís de la corrupció que impedeix que tots segueixin robant amb les dues mans, etc. És a dir, assistim a la lluita pel repartiment del fruit de l’explotació de la classe obrera entre els que se l’han estat repartint fins ara.
En aquesta confrontació entre bandits pel repartiment del botí, la classe obrera no hi té res a guanyar. L’Estat que la burgesia catalana vol fundar – com demostra la “llei de transitorietat” – està tant basat en la propietat privada, en l’explotació del treball assalariat i el règim mercantil i d’empresa com l’actual i podrit Estat espanyol i l’actual i podrida UE. L’endemà de l’1-O, tant si estem sota un Estat espanyol com català, la classe obrera seguirà estant explotada, els drets recollits en les lleis seran paper mullat pels assalariats, la plusvàlua arrencada a la classe obrera serà l’única font de guany, l’Estat serà l’arma de classe de la burgesia, etc. És a dir, els treballadors serem tant estrangers com ho som ara, com ho són els nostres germans de classe arreu del món.
Davant d’això la consigna del sindicalisme de classe a Catalunya i a la resta de l’Estat espanyol només pot ser l’internacionalisme proletari: cap concessió al nacionalisme (ni espanyol, ni català, ni cap altre), cap solidaritat amb els nostres propis explotadors, no aturar sinó alimentar la lluita de classe contra la pròpia burgesia sigui espanyola o catalana, estendre la lluita a totes les empreses, sectors i estats, preparar les bases que en un moment donat permetin la lluita per l’abolició de l’esclavitud del treball assalariat.
CONTRA LA VORÀGINE NACIONALISTA D’UNS I ALTRES: INTERNACIONALISME PROLETARI!
¡Por la reanudación de la lucha de clase y del internacionalismo proletario contra las masacres del capitalismo! / Per la represa de la lluita de classe i l'internacionalisme proletari contra les masacres del capitalisme!
CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA, INTERNACIONALISMO PROLETARIO
Se han producido dos atentados en Barcelona y en Cambrils en los que han resultado muertas 14 personas. Estos asesinatos son una abominable muestra de la violencia que supura el capitalismo por todos sus poros. Ahora la burguesía y todos sus medios airean estos muertos de los cuales esperan sacar un gran rendimiento con grandes muestras de unidad entre los que ayer mismo se peleaban por repartirse el pastel de la explotación obrera: el Rey, Puigdemont, Rajoy, Colau y el resto de la tropa se vuelven a encontrar en el frente común del interclasismo.
La burguesía airea los muertos de las Ramblas porque espera sacar un beneficio de ello y silencia las muertes que la señalan con el dedo como responsable de un mundo de muerte y destrucción: la burguesía silencia los 607 asesinatos laborales que se produjeron en el Estado español en 2016 (con lo que va de año ya son 300) que son parte del asesinato sistemático de la clase obrera en los centros de trabajo por parte de la Patronal y que cada año se cobra la cifra de 2 millones de muertes por causa de accidentes y enfermedades laborales en todo el mundo. También silencian los 2.680 hombres y las 922 mujeres muertas por “suicidio” en el Estado español (2015) que son parte de los 800.000 suicidios anuales en todo el mundo, y que no son otra cosa que muertes provocadas por la existencia miserable que impone esta sociedad en putrefacción.
LAS VERDADERAS CAUSAS DE LA GUERRA
Cada día que pasa asistimos a la militarización creciente de la sociedad y de las relaciones internacionales. A todo este huracán patriotero y militarista, la clase obrera tiene que oponer el internacionalismo. Los trabajadores de todos los países son nuestros hermanos de clase. El internacionalismo proletario es el único oxígeno que tiene la clase obrera.
Todos los estados que intervienen en Siria y en el Oriente Medio son estados capitalistas e imperialistas desde el primero hasta el último (desde la Unión Europea a Rusia pasando por los EUA, Irán, Turquía, Arabia Saudí, Israel, desde el régimen de Al-Asad a los grupos de “oposición” incluido el Estado Islámico son todos grupos que se disputan el control de la materia prima, el negocio del petróleo y la droga; que se disputan el fruto de la explotación de la clase obrera mundial).
Los verdaderos motivos de estos atentados y de la intervención militar de los distintos países son motivos mercantiles, lo que buscan es asegurar sus posiciones imperialistas y para eso no dudan en masacrar a los trabajadores de cualquier lugar y no dudarán en llevarnos a nosotros al matadero también.
Ante estos hechos, los trabajadores no tenemos que caer en la trampa que teje la misma burguesía contra la que luchábamos justo ayer. Los responsables últimos de las muertes de Barcelona así como de las muertes por suicidios, homicidios, asesinatos laborales y muertes en las diversas guerras son la burguesía y el capitalismo. Son ellos los beneficiarios del sistema que produce esta destrucción de vidas humanas y son ellos los que las producen con sus actos a nivel internacional. El sistema mercantil-capitalista es un inmenso barril de pólvora sobre el que estaremos condenados a vivir mientras no lo derroquemos. Por eso, no es el momento de desconvocar huelgas sino de reanudar la lucha de clase contra este sistema de explotación y muerte que es el capitalismo.
¿CÓMO PUEDEN DECIR QUE NOS PROTEGERÁN DE LA SITUACIÓN
QUE ELLOS MISMOS HAN CREADO?
Todas las medidas de militarización que se tomen hoy en nombre de la defensa contra los atentados serán otras tantas medidas que serán utilizadas mañana contra la clase obrera en lucha. Lo hemos visto recientemente con la militarización del aeropuerto de Barcelona por medio de la Guardia Civil.
La cruda realidad es que la “seguridad” es sólo una excusa para reprimir cualquier tipo de protesta, para imponernos todavía más sacrificios en nombre del bien de la Empresa y de su Patria. Y también para darnos mañana un fusil para que vayamos a matar a los trabajadores de otros países.
Los ejércitos que (desde 1967) intervienen militarmente en los distintos países del Oriente Medio y hoy se dedican a bombardear poblaciones enteras, a destruir hospitales y escuelas, que financian a los grupos terroristas que luego les sirven de excusa para sus incursiones militares; estos ejércitos no nos darán nunca ninguna seguridad sino que son los generadores de esta montaña de crímenes y matanzas.
¡POR LA REANUDACIÓN DE LA LUCHA DE CLASE!
Nuestro problema es la explotación que esta misma burguesía (española, catalana, vasca, francesa, alemana o de dónde sea) nos impone cotidianamente a nosotros y a los trabajadores de todo el mundo. Nuestro problema es que hay 5.000.000 de trabajadores en el paro, que más de 5,7 millones de compañeros no cobran el salario mínimo, que nos matan a trabajar y nos hacen trabajar enfermos, etc. Nuestro problema es que – para asegurar sus ganancias – nos llevarán al matadero a todos y no podemos permitirlo. Necesitamos organizarnos para luchar contra la explotación y por la abolición del trabajo asalariado.
¡FUERA EL EJÉRCITO ESPAÑOL Y TODOS LOS EJÉRCITOS DE ORIENTE MEDIO, ÁFRICA, AMÉRICA Y ASIA!
¡CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA, LUCHA DE CLASE!
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA, INTERNACIONALISME PROLETARI
S’han produït dos atemptats a Barcelona i Cambrils en els que han resultat mortes 14 persones. Aquests assassinats són una abominable mostra de la violència que supura el capitalisme per tots els seus porus. Ara la burgesia i tots els seus mitjans airegen aquests morts dels quals n’esperen treure un gran rendiment amb grans mostres d’unitat entre els que ahir mateix s’esbatussaven per repartir-se el pastís de l’explotació obrera: el Rei, Puigdemont, Rajoy, Colau i la resta de la tropa es tornen a trobar en el front comú de l’interclassisme.
La burgesia aireja els morts de les Rambles perquè n’espera treure un benefici i silencia els morts que l’assenyalen amb el dit com a responsable d’un món de mort i destrucció: la burgesia silencia els 607 assassinats laborals que es van produir a l’Estat espanyol el 2016 (amb el que va d’any ja en són 300) que són part de l’assassinat sistemàtic de la classe obrera als llocs de treball per part de la Patronal i que cada any es cobra la xifra de 2 milions de morts per causa d’accidents i malalties laborals en tot el món. També silencien els 2.680 homes i les 922 dones mortes per “suïcidi” a l’Estat espanyol (2015) que són part dels 800.000 suïcidis anuals a tot el món, i que no són altra cosa que morts provocades per l’existència miserable que imposa aquesta societat en putrefacció.
LES VERITABLES CAUSES DE LA GUERRA
Cada dia que passa assistim a la militarització creixent de la societat i de les relacions internacionals. A tot aquest huracà patrioter i militarista, la classe obrera ha d'oposar l'internacionalisme. Els treballadors de tots els països són els nostres germans de classe. L'internacionalisme proletari és l'únic oxigen que té la classe obrera.
Tots els estats que intervenen a Síria i a l'Orient Mitjà són estats capitalistes i imperialistes des del primer fins a l'últim (des de la Unió Europea a Rússia passant pels EUA, l'Iran, Turquia, Aràbia Saudita, Israel, des del règim d'Al-Assad als grups d’"oposició" inclòs l'Estat Islàmic són tots grups que es disputen el control de la matèria primera, el negoci del petroli i de la droga; que es disputen el fruit de l'explotació de la classe obrera mundial).
Els veritables motius d'aquests atemptats i de la intervenció militar dels diversos països són motius mercantils, el que busquen és assegurar les seves posicions imperialistes i per això no dubten a massacrar als treballadors de qualsevol lloc i no dubtaran a portar-nos a l'escorxador a nosaltres també.
Davant d’aquests fets, els treballadors no hem de caure en el parany que ens teixeix la mateixa burgesia contra la que lluitàvem just ahir. Els responsables últims dels morts de Barcelona així com dels morts per suïcidis, homicidis, assassinats laborals i morts en les diverses guerres són la burgesia i el capitalisme. Són ells els beneficiaris del sistema que produeix aquesta destrucció de vides humanes i són ells els que les produeixen amb els seus actes a nivell internacional. El sistema mercantil-capitalista és un immens barril de pólvora sobre el que estarem condemnats a viure mentre no el derroquem. Per això, no és el moment de desconvocar les vagues sinó de reprendre la lluita de classe contra aquest sistema d’explotació i mort que és el capitalisme.
COM PODEN DIR QUE ENS PROTEGIRAN D'UNA SITUACIÓ
QUE ELLS MATEIXOS HAN CREAT?
Totes les mesures de militarització que es prenguin avui en nom de la defensa contra els atemptats seran tantes altres mesures que seran utilitzades demà contra la classe obrera en lluita. Ho hem vist recentment amb la militarització de l’aeroport de Barcelona mitjançant la Guàrdia Civil.
La crua realitat és que la "seguretat" és només una excusa per reprimir qualsevol tipus de protesta, per imposar-nos encara més sacrificis en nom del bé de l'Empresa i de la seva Pàtria. I també per donar-nos demà un fusell perquè anem a matar els treballadors d'altres països.
Els exèrcits que (des de 1967) intervenen militarment en els diversos països de l’Orient Mitjà i avui es dediquen a bombardejar poblacions senceres, a destruir hospitals i escoles, que financen els grups terroristes que després els serveixen d'excusa per a les seves incursions militars; aquests exèrcits no ens donaran mai cap seguretat sinó que són els generadors de tota aquesta muntanya de crims i matances.
PER LA REPRESA DE LA LLUITA DE CLASSE!
El nostre problema és l'explotació que aquesta mateixa burgesia (espanyola, catalana, basca, francesa, alemanya o d'on sigui) ens imposa quotidianament a nosaltres i als treballadors de tot el món. El nostre problema és que hi ha 5.000.000 de treballadors a l'atur, que més de 5,7 milions de companys no cobren el salari mínim, que ens maten a treballar i ens fan treballar malalts, etc. El nostre problema és que - per assegurar els seus guanys - ens portaran a l'escorxador a tots i no podem permetre-ho. Necessitem organitzar-nos per lluitar contra l’explotació i per l’abolició del treball assalariat.
FORA L'EXÈRCIT ESPANYOL I TOTS ELS EXÈRCITS D'ORIENT MITJÀ, ÀFRICA, AMÈRICA, ÀSIA!
CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA, LLUITA DE CLASSE!


