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8 de Marzo: POR LA ABOLICIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO ¡UNA SOLA CLASE, UNA SOLA LUCHA!

Como cada 8 de marzo, el Capital, las mujeres empresarias, las ministras, las directoras de los organismos e instituciones del Estado, convierten esta fecha en un carnaval institucionalizándolo con actividades parlamentarias, realzando el individualismo y logros femeninos, regalando ramos de flores, placas y botones de reconocimiento a la
eficacia y rendimiento en el trabajo, declarando esta fecha como el día de la mujer en general, mezclando en un mismo saco a la mujer empresaria y a la mujer obrera (explotadora y explotada). Con el objetivo de desclasar esta jornada histórica de lucha de la clase obrera, para que la mujer proletaria olvide y renuncie a pertenecer a una clase y a la necesidad de organizarnos para la lucha por la abolición del trabajo asalariado y para la defensa inmediata de la mejora de nuestras condiciones de vida. Estas representantes del Capital dicen: “Hoy es un gran día de la mujer trabajadora, de las abnegadas por el trabajo, por la igualdad de derechos, hoy es el día de la mujer”. Y nos preguntamos ¿Acaso son los mismos derechos, relaciones y condiciones de vida las de la  Vicepresidenta del Gobierno o de la Ministras que las de las proletarias que hacemos el trabajo de limpieza en la calle y en las oficinas?¿Son las mismas condiciones las de las mujeres de la burguesía que disponen de tiempo y dinero para los mejores tratamientos médicos que las de las mujeres de la clase obrera que nos matamos trabajando y sólo nos llega para genéricos?¿Son las mismas condiciones las de las mujeres de la burguesía que viajan y estudian en el extranjero que las de las mujeres que emigramos a otros países y soportamos mil
calamidades para encontrar un trabajo?¿Son las mismas condiciones las de las mujeres de la burguesía cuyas propiedades y empresas están protegidas por el Estado que las de las mujeres asalariadas a las que se nos echa encima la policía cuando hacemos huelga?¿Son las mismas condiciones las de las mujeres de la burguesía que pueden tener los hijos que quieran, o abortar si lo deciden, que las de las mujeres de la clase obrera para
las cuales tener hijos y la vida con la familia se pueden convertir en un infierno por las condiciones precarias y abusivas a las que estamos sometidas junto con nuestros compañeros en los centros de trabajo o en el arroyo del paro? ¡No y mil veces no! Las condiciones de trabajo y de vida de las mujeres de la clase obrera no tienen nada que ver con las de las mujeres de la burguesía y las que ocupan puestos a su alrededor.

¿¿Cómo puede haber igualdad entre explotadoras y explotadas??

Situación 1: Una compañera tiene un accidente en el trabajo, cayéndose por las escaleras por falta de medidas de seguridad, no se puede ni mover por el dolor del accidente sumado a una vida de trabajar sin parar. En la mutua la doctora no le quiere reconocer el origen laboral y además el empresario se queda con el dinero de la prestación por contingencia común. Se logra el reconocimiento del origen laboral, pero la doctora de la mutua le da de alta aunque sigue sin poderse mover. Otra doctora, del ICAM, confirma el alta y condena a nuestra compañera que sigue sintiendo dolor en todo el cuerpo.

Situación 2: Una compañera, trabajadora de inserción, recibe presiones durante su despido hasta el punto de que sufre un ataque de ansiedad y tiene que ser recogida en ambulancia. A su lado varios hombres y mujeres, trabajadores y afiliados al sindicato, al otro lado de la barricada, varias mujeres (empresaria y capataces) y hombres (el abogado en este caso) culpables del atentado contra nuestra compañera.

Situación 3: Un grupo de trabajadores se organiza para reclamar, la subdirectora del centro encabeza el acoso a la secretaria de la sección sindical, que estaba embarazada, hasta que ésta pierde el crío. El resto de compañeras y compañeros inician una huelga indefinida para reclamar las reivindicaciones iniciales y para defender a su compañera.


Lo que necesitamos las mujeres asalariadas no es un día en el que todas las mujeres de la burguesía se llenen la boca de discursos para sedar nuestro instinto de clase, sino tejer una red de mujeres y hombres para la lucha contra la explotación en la que se rechace enérgicamente cualquier actitud sexista, en la que mujeres y hombres de la clase obrera conformemos una piña contra la Patronal. Para luchar por nuestra clase, las mujeres de la clase obrera, tenemos que denunciar todas las campañas que nos pretenden igualar a las mujeres explotadoras. En el capitalismo sólo hay un sector de las mujeres que pueden emanciparse, las mujeres de la burguesía, y ello a costa de mantener intactos los pilares del edificio: el sometimiento y la explotación de miles de millones de mujeres y hombres, de negros, blancos, latinos o asiáticos, de homosexuales o heterosexuales; a través de la explotación y de la esclavitud del trabajo asalariado.

Mientras exista el capitalismo y el trabajo asalariado la gran masa de las mujeres – y de los hombres – estará condenada a ser una mercancía, a ser un instrumento de producción más al servicio del capital. Es imposible “emancipar a la mujer” de su carácter de mercancía sin abolir el carácter general de mercancía de todos los trabajadores y sin abolir el carácter mercantil capitalista de las relaciones de producción actuales. Sólo con la abolición del trabajo asalariado se acabará con la condición de instrumento de producción y de sumisión de la mujer.

Las condiciones laborales y de vida de nuestra clase han empeorado hasta el punto que en el cuarto trimestre del 2011 “la renta de los asalariados solo se llevó el 46% de la tarta del valor añadido en el cuarto trimestre de 2011. Y en un cambio también histórico: la porción de las rentas empresariales en el PIB fue por primera vez mayor, un 46,2%”.(…) Para retener un 53% del valor añadido que generaba la economía española en los años ochenta bastaba con nueve millones de asalariados. Para mantener el 48% en 2007, se sumaba la renta de 18 millones de asalariados.” (El País, 17-02-2012), “cuando empezó la crisis en 2008 las rentas del trabajo (50,1%) aventajaban en 8,4 puntos a las procedentes de los excedentes y mobiliarias (41,7%)(…) las primeras han bajado en más de cuatro puntos (46,7%), mientras que las segundas se han incrementado en dos (43,7%, datos del 2013).” (El Mundo, 22-12-2014). Estos datos se materializan en la miseria y embrutecimiento al que estamos sometidos, en el deterioro físico por lo aumentos de ritmos y tareas y en las dificultades para pagar el alquiler, el alimento, el vestido…

En 1910, el movimiento obrero declaró que el 8 de marzo fuese una jornada de lucha en defensa de las condiciones de trabajo y de vida de la mujer obrera. Nosotros en el 2015 seguimos recordando la memoria de todas aquellas luchadoras, a la vez hijas y precursoras de las trabajadoras que a través del arco histórico de la lucha de nuestra clase contra la clase capitalista han luchado valientemente al lado y por delante de los hombres.
La mujer obrera tiene que poner en la calle y en los centros de trabajo una tabla reivindicativa que unifique a todo el proletariado en una sola lucha:

· Salario mínimo o subsidio indefinido de paro de 1500€.
· Reducción de la jornada de trabajo a 30 horas semanales sin reducción salarial,
hacia la abolición del trabajo asalariado.
· Fuera ETT’s y subcontratas: ¡todos a fijos en la empresa principal!
· Jubilación a los 55 años con el 100% del salario.
· ¡Aborto libre y gratuito para las mujeres de la clase obrera! En los centros con mejor tecnología, métodos menos perjudiciales, en las mejores condiciones de higiene y sin lista de espera.

ACTO INFORMATIVO SINDICAL – día domingo 8 de marzo de 2015 a las 10.30h
C/Mallorca 632, local 16 <M> Clot – www.sindicatosut.org

 vídeo sobre el 8 de marzo día de la mujer proletaria

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